En el último post hablaba de la sombra y empezaba a nombrar el concepto de proyección. Es importante saber que la proyección es un mecanismo de evitación del contacto. Evita el contacto porque la persona proyecta en la otra aquello que no acepta de sí y lo hace de forma inconsciente, por tanto, no se da cuenta de que hay algo que no encaja en su imagen de si misma, y por ese motivo lo expulsa fuera.

 

¿Qué es la proyección?

 

Colocar en los demás lo que no aceptamos de nosotrxs mismxs. Hacer responsable al mundo de lo nuestro.

 

¿Cuál es la otra cara de la proyección?

 

Para proyectar, como antes decía, tiene que existir la sombra. Pero hay un aspecto más, los introyectos. Desde la terapia gestalt, se hace mucho énfasis en ellos. Un introyecto es una norma que aprendimos de pequeñxs y nos la tragamos sin masticar, es decir, no la cuestionamos y actúa de forma automática e inconsciente en nosotrxs. Algunos ejemplos: tengo que ser una persona trabajadora; debo desconfiar de la autoridad; siempre tengo que ser amable, etc.

Los introyectos pueden ser mandatos familiares, normas o máximas que explican la cultura familiar o definen una visión del mundo o cualquier otro tipo de valores o de modelos personales con los que nos construimos una identidad ajena (en el sentido de que no digerimos esta información)¹.

Podemos decir que lo introyectos son aspectos que contribuyen en la creación de la sombra porque están relacionados con aquello que me define y con lo que no. Y por tanto, susceptibles de proyectar en la otra persona si no los cumplen.

También, es importante saber que los introyectos se pueden seguir de forma ciega y también, rebelarnos a ellos. Pero al final, siempre hay inflexibilidad tanto en el seguirlos como en la rebelión. Pongo un ejemplo: ante el introyecto ‘tienes que ser trabajador/a’ la persona puede seguirlo e identificarse con él. Y también, puede rebelarse y buscar una forma de vida en la que no lleve a cabo ese introyecto.

 

¿Qué podemos hacer?

 

Como la mayoría de las veces, la respuesta es ponerle consciencia. Darnos cuenta de cuáles son nuestros introyectos.

Y, ¿cómo lo haces? puedes empezar a fijarte cuáles son tus grandes verdades internas o creencias. Probablemente, sean todas aprendidas sin haber sido cuestionadas. Es común en nuestra cultura que esté presente el introyecto ‘las cosas se consiguen con esfuerzo’ o ‘para llegar lejos hay que esforzarse’. Yo me pregunto, ¿es así siempre? ¿puede ser fácil también?, etc.

Si pones en práctica este pequeño ejercicio, ten en cuenta también las emociones y sensaciones corporales que te van apareciendo ante estos introyectos.

La intención final es poder cuestionar y masticar ese introyecto para que no se presente en ti siempre de forma inconsciente, sino que lo puedas ver y desde ahí, quizás, escoger algo diferente, flexibilizarte.

A más luz en los introyectos y la sombra, como decía en el post anterior, menos proyectamos a los demás. Y esto nos ayuda a vernos más a nosotrxs y también, ver al otro sin todo lo que le ponemos encima.

Espero que te sirva el texto para aprender más sobre ti. Estaré encantada de leer tus comentarios.

 

Bibliografía

¹Peñarrubia, F. (2008). Terapia Gestalt. La vía del vacío fértil. Madrid: Alianza Editorial.

 

 

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